Más que una visita o un recorrido, la asistencia a la Feria Internacional del Libro del Palacio de Minería fue una forma de resignificar una practica habitual vista tan sólo como un gran muestrario de novedades, llegara con una mirada editorial cambia por de más la forma de acercarse a los libros y sus editoriales.
El visitante y el exponente como actores interactuantes complementarios, se hacen y rehacen uno en razón del otro, el mercado editorial es para el mercado de consumo, y la exposición, distribución y número de ejemplares se dan según la dialéctica visitante-exponente.
La mirada editorial permite identificar las vicisitudes del mercado editorial, a la vez que uno va como comprador-admirador, también identifica la lógica de espacio, ubicación, distribución y volúmenes, la fuerza de las grandes editoriales, con los grandes títulos aplastan al resto, y si no aplastan sobresalen sobre el resto.
A fin de cuentas la visita fue para mí una amplio análisis, análisis del mercado editorial, una forma de observar como se manejan, distribuyen y sobre el tamaño y fuerza de cada casa editorial, sin dejar de ser empresa la casa editorial responde a su mercado comercial, por que “cada quien habla de cómo le fue en la feria”
Reflexion con base en la visita a la FILPM