jueves, 24 de febrero de 2011

No hay dos sin tres


Desarrollo editorial: de la idea al libro
“El manuscrito es la base sobre la cual se desenvuelve toda la base editorial” sentencia el autor en un principio, y es verdad esto, ya que sin materia sobre la cual trabajar la labor editorial no existiría, lo cual no implica que se publique todo lo que llega a la empresa editorial.
El papel del editor y del equipo, es sin duda la base de la labor editorial, más allá de los diseños, la impresión, la corrección, los cálculos financieros y de más, la materia prima de la labor editorial son los manuscritos, los originales.
Pero es entonces el difícil papel del editor, la selección y discriminación de manuscritos en razón de más de un variante, no se puede decir que es tan sólo la calidad lo que determina el ser o no publicable, ya que sería esto una gran mentira.
La discriminación editorial se hace también en función de la temática, el perfil del escrito y escritor son también otra razón para la selección de lo publicable, una empresa editorial especializada en textos biológicos no publicará un ensayo social, tal vez salvo honrosas y extraordinarias excepciones.
A pesar de todo la gran tarea recae sobre el editor, labor que demanda un amplio conocimiento general, cultural y específico sobre su empresa, al saber lo que es y no materia de publicación, aunado a esto se requiere también de especialistas en cada rama específica que evalúen el texto y también de un consultor, que como colaborador especializado externo dará  una opinión pormenorizada.
Como se puede ver la labor de selección es un asunto por de más difícil y sin duda esencial, ya que sin materia prima es imposible lleva a cabo la labor editorial en su más amplio sentido, es entonces que digo que no hay dos sin tres.
Reflexión con base a desarrollo editorial: de la idea al libro
 

jueves, 17 de febrero de 2011

A buen ocio, malos negocios


Aspectos financieros
La editorial si bien es la que pone en un principio el capital en la producción, distribución y publicidad de un libro es antes que nada una empresa que espera recibir más dinero del invertido
La manera de aumentar ganancias es vendiendo más libros, y es entre más libros impresos menor el precio de producción y por tanto mayores las ganancias
El costo editorial  se puede hacer de dos maneras, una llevando un minucioso registro de lo que ocurre en cada proceso calificando los costo en preparación editorial, manufactura y comercialización y distribución que indica el autor es muchas veces la mejor forma de ordenar y saber la ganancia real.
Un segundo método o la del editor precavido es donde se toma en cuenta la cantidad de ejemplares, el precio y las exigencias del autor por lo que ante la suma de éstas se afecta a la cantidad de copias impresas  en razón de costos automáticamente variables (pago de derecho de autor, impresión, proveedor y almacenamiento), no variables (preparación editorial y composición de los originales),  de promoción y costos generales (rentas, intereses, préstamos, etce)
Los ingresos por su parte se calculan probalísticamnte tomando en consideración el precio al público, la cantidad de ejemplares vendidos, el descuentos a librerías y otros clientes y los costos eventuales de comercialización
 Más allá de los cálculos y los riesgos que enfrenta la empresa editorial como cualquier otra es importante destacar el asunto de los precios de venta y los derechos subsidiarios, considerando estos rubros como las fuentes más importantes de ingresos a las industrias editoriales.
Los precios por su parte varía entre los distintos lugares, siendo los lugares  “tercermundistas” los más afectados, tanto como consumidores al aumentar los precios significativamente (tres veces más que en los países desarrollados) y los derechos subsidiarios que pocos pueden vender pero si mucho comprar.
La desigual en la industria editorial del tercer mundo es también una causa a mi parecer de la poca lectura en estos lugares, por eso digo que a buen ocio, malos negocios  
Reflexión con base en Aspectos financiero en procesos de publicación de un libro

domingo, 13 de febrero de 2011

Guerra avisada no mata gente


Guía para la publicación de libros
Es el autor, el impresor, el vendedor y el editor son los cuatro elementos o autores en la conformación de la circulación de un material impreso, éste último, dice el autor, es el invisibilizado punto que hace que confluyan los tres anteriores, si bien es verdad esto y se reconoce el gran trabajo que enfrenta, consideremos que no deja de ser eso un negocio.
Partiendo del supuesto de que es el libro una herramienta educativas y por ende herramienta de la “consolidación nacional” (dice el autor), uno se pone a pensar que tan válido y “justo” resulta ser la adquisición de los materiales.
El asunto sobre los libros no es ya su preponderancia como material cultural (que ya es más que clara) o la pertinencia de una buena impresión (que siempre se agradece) tampoco la calidad de la edición (que uno siempre disfruta), en esta ocasión me evocaré  sobre el autor y el asunto del copyright.
El autor  como único propietario del material está en todo su derecho de adquirir un copyright, para garantizar como mínimo el uso que él le quiera dar a su obra, pero,  el libro, como bien social, debería estar al alcance de todo aquel que lo requiera.
No olvidemos que la “industria editorial” no deja de ser eso, una industria, y que es el copyright en muchas ocasiones un beneficio más para ellos que para el mismo autor, no hablo de todas las editorial (dios me libre de caer en las generalizaciones) pero ante la actual circunstancia ¿cuántos escritores (novelistas, teóricos, poetas, etcétera) viven de su obra?    
No caigamos en tontos idealismos en los que se puede vivir de escribir nada más, tampoco pensemos que todos tiene la posibilidad de ser publicados por una editorial ya consolidada, abrámonos a los nuevos medios y las nuevas formas de publicarnos, las licencias  creatives Commons es una forma más abierta para regalar tu trabajo, dicen que guerra avisada no mata gente.
Recuperación con base a  Guía para la publicación de libros de Datus C. Smith, Jr

jueves, 10 de febrero de 2011

Aguántame que ahí te voy


De lo analógico a lo digital
¿Es el lenguaje lo que nos diferencia del resto de los animales? Cassany dice que sí, por que es éste lenguaje el que posibilitó la conformación de las primeras organizaciones sociales, ¿es esta lengua el punto neurálgico de la diferenciación? no lo se, pero si es la responsable de la formación de las primeras comunidades políticas entonces diría que sí. 
 Lo analógico y lo digital no es la eterna pelea del bien y el mal, ni el discurso de dominación del uno sobre el otro, al contrario, son la excelente complementación, el uno posibilita al otro, no se puede hablar de lo digital sin lo analógico y no puede haber lo analógico si no existiese lo digital.
El “paradigma tecnicocientífico” del que nos habla Cassany  ni es tan paradigmático, ni es la panacea del nuevo siglo, es tan sólo, a mí parecer, un fortuito resultado de lo que ya había atrás, un desarrollos técnicos más.
Las posibilidades de los nuevos medios son infinitas, su ventajas y desventajas son un asunto ya muy tratado, es entonces que no podemos pensar en satanizar ni glorificar las nuevas formas de hacer “comunicación” (con las acotaciones del termino), las bondades del medio como la ubicuidad, rapidez, acceso, interconexión y de más pueden ser también su debilidad.  
Los nuevos discursos digitales abren nuevas y versátiles formas de interconexión y significación, ante lo cual no se puede ser ajeno, Cassany plantea una alfabetización digital que viene delante de la alfabetización general y funcional, yo diría que esto no es ni tan rápido ni tan sencillo.
Llegar al punto de plantear que “la alfabetización tendría que dar prioridad o equivalencia a lo digital sobre lo analógico” es una cuestión irreal, para poder llegar a esto se requiere primero de los dos grados anteriores de alfabetización, aunado a la posibilidad de tener el medio técnico y seguido por una apropiación cultural del mismo.
La apropiación y alfabetización digital no es tan fácil, pero igual le digo  aguántame que ahí te voy.   
Reflexión con base a De lo analógico a lo digital de Daniel Cassany

jueves, 3 de febrero de 2011

“¡Dios mío, haznos Borges!”


 Las nuevas tecnologías traen consigo un proceso de resignificación de practicas en  los grupos sociales en los que logran posicionarse, los nuevos medios y los avances que traen consigo no viene a destruir viejas formas, sino, más bien, a darles un nuevo enfoque.
Lo ortodoxo que hoy parece mandar una carta lo es, pero lo esencial que resulta el lenguaje escrito al desarrollo tecnológico es indudable, y no se trata ya de ser tecnofílico  ni tecnofóvicos, sino más bien de aprovechar las ventajas de los nuevos avances complementando los viejos métodos.
¿Y esto a qué viene? A que no son exactamente los nuevos medios los destructores de “la buena costumbre” de la lectura, si bien tienen una parte de responsabilidad, son también una nueva herramienta que por lo menos invitan a hacer una “lectura fragmentaria”
El poco hábito de lectura del mexicano no es ya un tema nuevo, al contrario, es un viejo conocido, un eterno residente en la vida cotidiana, en el mundo de la imagen y de la cultura de lo visual , se ha dejado cada vez más de lado a la lectura sobreponiéndole a la imagen en movimiento.
Dice Monsiváis que es un alejamiento orgánico de la lectura causada por el deterioro del sistema educativo, el poco apoyo a las casas editoras, la poca costumbre de los profesores a leer, los altos precios del material bibliográfico, la predominancia de la televisión, una clase política desinteresada en la lectura y coronado todo esto por la lectura de textos de autoayuda y best seller.
Leer ciertamente no te humaniza, pero ha como ayuda, decía Borges “no vivo para leer,  leo para vivir”, lo que trae a mí el recuerdo de una resignificada frase popular la cual hoy imploro “¡dios mío, haznos Borges!”
Reflexión de la lectura Elogio (innecesari) de los libros