Desarrollo editorial: de la idea al libro
“El manuscrito es la base sobre la cual se desenvuelve toda la base editorial” sentencia el autor en un principio, y es verdad esto, ya que sin materia sobre la cual trabajar la labor editorial no existiría, lo cual no implica que se publique todo lo que llega a la empresa editorial.
El papel del editor y del equipo, es sin duda la base de la labor editorial, más allá de los diseños, la impresión, la corrección, los cálculos financieros y de más, la materia prima de la labor editorial son los manuscritos, los originales.
Pero es entonces el difícil papel del editor, la selección y discriminación de manuscritos en razón de más de un variante, no se puede decir que es tan sólo la calidad lo que determina el ser o no publicable, ya que sería esto una gran mentira.
La discriminación editorial se hace también en función de la temática, el perfil del escrito y escritor son también otra razón para la selección de lo publicable, una empresa editorial especializada en textos biológicos no publicará un ensayo social, tal vez salvo honrosas y extraordinarias excepciones.
A pesar de todo la gran tarea recae sobre el editor, labor que demanda un amplio conocimiento general, cultural y específico sobre su empresa, al saber lo que es y no materia de publicación, aunado a esto se requiere también de especialistas en cada rama específica que evalúen el texto y también de un consultor, que como colaborador especializado externo dará una opinión pormenorizada.
Como se puede ver la labor de selección es un asunto por de más difícil y sin duda esencial, ya que sin materia prima es imposible lleva a cabo la labor editorial en su más amplio sentido, es entonces que digo que no hay dos sin tres.
Reflexión con base a desarrollo editorial: de la idea al libro